¿Cómo tener un envejecimiento saludable?

La realidad de todos nosotros es que envejeceremos. Cada uno somos responsables de cómo queremos llegar a nuestra vejez y que nos jubilemos realmente con júbilo, pero mucho depende de la ruta que se tome desde el inicio del camino.

Si proyectamos cómo nos veremos cuando seamos adultos mayores, el peor de los mundos es aquel de una persona enferma, endeudada y que pierde su empleo sin tener las semanas necesarias de cotización en la seguridad social. En contraste, en un escenario ideal, es una persona que se retira con recursos de la empresa y/o ahorros personales y/o con semanas de cotización cubiertas en la seguridad social para derecho a pensión vitalicia, y tiene un patrimonio con cajoncitos para diversos gastos, entre ellos el de salud.

Si somos esa persona enfrentaremos con júbilo financiero una nueva etapa y podremos buscar una ocupación para darle a nuestra vida sentido de trascendencia. Existen diversos factores, pero sin duda el más importante es la salud.

¿Cómo llegar a la vejez, estando sano física, mental, emocional y financieramente? Hace algunas décadas la gente que se jubilaba fallecía al cabo de pocos años. Hoy quien se jubila a los 65 años tiene expectativas de vivir hasta los 87 o más, pero… ¿con cuál calidad de vida?

La pregunta clave es ¿Qué se puede hacer desde hoy para dejar bien sembrado el futuro de nuestra salud, desde el punto de vista financiero? Hay varios caminos, pero todos giran en torno de dos conceptos básicos: la planeación y el ahorro.

Revisa bien tu póliza de salud y ajústala a tus necesidades

Una inversión importante es un seguro de gastos médicos mayores, si queremos atención privada. Sin embargo, el secreto está en definir de manera consciente la conveniencia de tener una póliza y, de ser así, revisar si las condiciones cubren las necesidades, y conocer los derechos y obligaciones.

Hay quienes tienen pólizas con muchas excepciones sin saberlo, y si se tienen excluidos una gran proporción de posibles padecimientos, vale la pena cuestionarse el costo-beneficio de estar asegurado y definir qué hacer para enfrentar un eventual gasto futuro que el seguro no vaya a cubrir.

Otro consejo es revisar si podemos ajustar la póliza y lograr un ajuste en el costo, que se torne en ahorro, no sólo hoy sino en el corto, mediano y largo plazo. Muchas veces se buscan pólizas con el deducible más bajo, a fin de gastar hoy lo menos posible del propio bolsillo.

No obstante, quizá aumentar el monto de ese deducible –si es posible– implicaría reducir su costo actual, por ejemplo, de un 10 a 15%.

Si cuesta 50 mil pesos, al hacer ese ajuste costaría 7 mil 500 menos. Ese monto de menos se puede destinar a un fondo de salud. Además, modificar las condiciones desde edad temprana puede ayudar a que, cuando tengamos unos 70 años, la póliza nos cueste, como ejemplo, 90 mil en vez de 180 mil.

Otra recomendación es revisar si realmente utilizaremos una cobertura internacional y amplia en el extranjero, así como el nivel de hospitales para atendernos, según nuestras posibilidades, toda cobertura cuesta y, a veces no las utilizamos. En conclusión, si quieres mantener un seguro médico privado en tu adultez, es importante entender lo que actualmente tienes y lo que te puede llegar a costar, y actuar en consecuencia y planear y ahorrar.

Durante años se ha satanizado la seguridad social y se creó el mito de que quien va a parar ahí, no vive para contarlo. Mi recomendación es entender las coberturas, derechos y obligaciones, entender tu situación real y considerar la seguridad social como un medio de protección importante.

Aquí el consejo es: si se tiene acceso a la seguridad social, ir al menos una vez a darse de alta, obtener la credencial, conocer a su médico y, por qué no, acudir a consultas y solicitar medicamentos, de tal manera que el seguro privado sólo sea realmente para gastos médicos mayores.

CONCIENTIZAR HACIA FUTURO

El punto importante de fondo es cobrar conciencia de la necesidad de tomar previsiones. Si se es empleado de una empresa, acercarse a recursos humanos y solicitar información, no esperar a que ellos la den.

Las compañías tienen también una responsabilidad importante en preparar a su personal para el retiro, pero deben hacerlo oportunamente.

Los altos costos de salud son una consecuencia de la falta de previsión. Las aseguradoras fijan sus tarifas con base en modelos actuariales, y mientras no logren ampliar la base de personas cubiertas, las pólizas no se abaratarán.

Muchos costos pueden evitarse, siempre y cuando se tomen las decisiones acertadas y tempranas, con miras a sembrar un futuro próspero para nuestra salud.

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